Hace un tiempo se me ocurrió una meta para fin de año, que es subir hasta la virgen en bicicleta, hoy viernes 30 a ya tres meses de fin de año, se me ocurrió ir y ver cuan complejo es el camino al cerro, solo diré que alcancé a subir mmm unos dos kilómetros y me tuve que devolver.. se me hizo complejo respirar y me peso cada cigarro fumado estos 5 años que tengo el vicio.
Pero me pasó algo extraño, la parte que mas debería haber disfrutado que era esa bajada a toda velocidad la hice con miedo, como últimamente hago todo la verdad; primero pensé que podía ser porque hace una semana me chocaron en la bici y dos días después me saque la cresta y media en el forestal, ahora analizando (como siempre lo hago con absolutamente TODO) pienso que es miedo a tener bajadas adrenalinicas en mi vida.
Y la verdad siento que ya no tengo mucho que perder por todo lo que ha pasado, pero me da terror bajar sin frenos buenos, sin una protección de esponja que me asegure que no ocurrirá nada.
Eso si, lo que mas me llama la atención es como nos cuesta subir un cerro, llegar a la meta y como por lo menos yo me rendí sin ni si quiera ponerle todo y morir en el intento (la verdad sentí que me moría) y no puede evitar sentir pena por mi, primero por no ser capaz de llegar una vez mas a una meta y segundo por rendirme la primera siendo que no soy así. (bueno últimamente tengo tan pocas fuerzas que si lo hago, lo siento)
Y analizo..
Si la vida y cada meta es una montaña debemos disfrutar el camino e intentarlo hasta que logremos cada sueño y meta, si la subida nos cuesta eso es lo rico, sentir arder tus músculos, como tu cuerpo esta vivo y te agota el camino; tiene subidas, bajadas, y lo mas importante una vista hermosa, donde tu sudor, lágrimas y sonrisas quedan estampadas en el, como cada suceso en tu historia de vida.
Hoy pienso lo complejo que muchas veces es subir esa montaña, en todos los problemas que se nos presenta camino a la meta, a veces se nos corta la cadena, así como las ilusiones; en otras falla el freno, así como las promesas, a veces nos hace falta un respiro en medio del camino y quizás un sorbo de agua para hidratar los sueños y no ver esos espejismos que a veces el sol tramposo coloca en el camino,complicando el ver claramente la meta; pero la verdad creo lo mas importante es un vez llegada a la meta no tener miedo de descender y comenzar de nuevo, intentarlo y seguir haciéndolo hasta que resulte.
