lunes, 25 de junio de 2012

Jesús el aparecido


Hoy me encontré con Jesús, juro que lo vi y hasta me dedicó una sonrisa. Creo que me dio su bendición.

Todo comenzó con mi eterna rutina matutina camino al trabajo; salgo de mi hogar, camino cinco cuadras y llego al metro, me asaltan en la boletería (diariamente), me transformo en Kill Bill y luego en pieza de tetrix hasta que logro ingresar al carro para avanzar tres fatídicas estaciones (cabe señalar que para viajar en el metro de Santiago en hora pico es solo para gente chora) Logro salir de esa jungla para ingresar a otra, el centro de Santiago City, lugar no apto para cardiacos ni hipertensos, ni menos para gente que camina lento.

Comienzo a caminar  y caminar casi por inercia con el piloto automático en on. En eso miro hacia la vereda de en frente y ahí estaba, al que tantos llaman en el momento de angustia, el famoso “Flaco Henri”. Dice la leyenda que fue llamado así una de esas noches frías por el Tito, ese hombre de 40 años que lo perdió todo menos las ganas de tomar cartoné; bueno en una  noche de julio, esas bien heladas, donde se te congelan hasta los suspiros el Tito estaba empinando el codo mientras ahogaba las penas por todo lo que  recordaba de su pasado, en ese momento, apoyado en la puerta de la iglesia se le apareció Jesús, pero como el no recordaba su nombre por su estado etílico lo único que atinó a decirle fue “Flaco Henri” o lo que se le entendió de su balbuceo mientras lloraba, no sabemos a ciencia cierta si quien se le apareció fue al que todos llaman hijo de Dios, pero si que después que el Tito le lloriqueo y conto sus penas a los días dejó el copete y comenzó a trabajar como cuidador de la iglesia.
Cuando lo vi ahí en la vereda de en frente, con su pelo al viento, con su rostro bronceado y su sonrisa blanca quedé atónita, se me pasó hasta el sueño. La verdad no pude dejar de mirarlo, sobre todo cuando reparé en el cartel que acompañaba su sonrisa.

 HAMBURGUESAS DE SOYA A 500

Fue ahí cuando me di cuenta que Jesús era un cocinero-comerciante y no carpintero como lo dice la biblia.